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Encuentros en la Fase

Cine y Fe

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30 Agosto 2007

Daniel Jonhston contra el diablo (por José de Segovia)

Poco conocido en el mundo hispano, aunque todo un artista de culto en Estados Unidos, Daniel Johnston se ha vuelto en todo un icono para la contracultura norteamericana. El documental que acaba de aparecer en DVD, The Devil and Daniel Johnston, cuenta su educación evangélica, como un adolescente rebelde, hasta convertirse en un músico y dibujante underground. La película nos los muestra hoy como un enfermo psiquiátrico, esquizofrénico y bipolar, dependiente de antidepresivos y antipsicóticos, bajo el cuidado otra vez de sus padres cristianos. Obsesionado por el diablo, Johnston ve su vida como una lucha contra Satanás, en la que se siente vencido, hundido y sin esperanza…

La obra de Jeff Feuerzeig es una combinación de varias películas en súper 8 y casetes grabadas por el mismo, alternadas con entrevistas a las personas que le conocen. Su condición maniaco-depresiva no sólo moldea sus canciones, sino que también afecta su incapacidad para enfrentarse al público. El retrato de este espíritu marginal, alabado y admirado por gente como Tom Waits, Kurt Cobain o Matt Groening, el creador de los Simpsons, se centra en su enfermedad, sus obsesiones religiosas, amores imposibles, estallidos de agresividad y arrebatos de euforia…

La música aquí, no es tan importante como su persona, que convertido en una leyenda, se ha vuelto en un personaje, en el que el genio se oculta bajo la locura, mitificando la pureza de un arte al margen de toda industria y calidad comercial. Volvemos al viejo escenario del artista incomprendido, en su lucha por una creación que nace naturalmente como fruto de una inspiración espontánea, lejos de los artificios de una sociedad de consumo, pero en la que el delirio se solapa con la realidad…

Un tema persistente en la tradición popular del folklore de la población afro-americana del Sur de Estados Unidos es el encuentro con el diablo. Viene cuando uno espera en una encrucijada a medianoche y Satanás le ofrece complacer los deseos de su corazón, a cambio de su alma. Es el tema de muchos blues, a partir de Robert Johnson (1912-1938), que atribuía a ese encuentro su extraordinaria capacidad para tocar la guitarra y componer canciones como Hellbound On My Trail o Me And The Devil Blues. Aquellos que han querido romper por lo tanto con una educación evangélica, se han sentido siempre por eso especialmente atraídos por esa ruptura con las normas, que representa el rebelde hedonista que llaman diablo.

Los orígenes del rock´n´roll están íntimamente unidos a esa cultura religiosa norteamericana. Todos los pioneros de aquella revolución que hubo en la música popular en los años cincuenta, estaban claramente vinculados al mundo evangélico. Elvis Presley y Jerry Lee Lewis eran de Asambleas de Dios, una denominación pentecostal nacida en Arkansas en 1914, que en la Segunda Guerra Mundial se convierte en una iglesia más importantes de Estados Unidos. Chuck Berry, Little Richard y Buddy Holly iban desde pequeños a iglesias bautistas, pero estuvieron también influenciados por las reuniones de avivamiento, en que se bailaba y hablaba en otras lenguas. La lucha de todos ellos sin embargo, es cómo vivir una vida cristiana, cuando se sienten atraídos por un mundo, que ven dominado por el diablo...

Jerry Lee Lewis por ejemplo, estudió en un instituto bíblico al suroeste de Texas, donde fue expulsado a los tres meses por tocar el himno Mi Dios es real a ritmo de boggie-woogie en la capilla de cada mañana. Su primo Jimmy Lee Swaggart sin embargo llegó a ser uno de los más conocidos tele-evangelistas, hasta el escándalo sexual que acabó con su carrera en los años ochenta. Cuando Lewis estaba grabando su famoso Great Balls Of Fire en 1957, se dice que dejó de tocar, diciendo que eso era “música del mundo”. Su productor, que era el mismo de Elvis Presley, Sam Phillips, intentó razonar con él, pero él gritaba: “¡No!, ¡no!, ¿cómo puede el diablo salvar almas?”, concluyendo: “Yo tengo el diablo dentro de mí, si no, sería cristiano…”

Esta peculiar teología de Lewis la encontramos todavía en los años setenta en una entrevista con Rolling Stone, en la que cuenta: “Fui educado para ser un buen cristiano, pero no lo logré, supongo que era demasiado débil”. Cuando uno lee frases así, no puede uno menos que conmoverse, al igual que al oír a Johnston hablar de su lucha perdida con el diablo, en este documental. En los ochenta, Lewis es acusado de casarse con una prima menor de edad y su mujer aparece muerta en su casa, pareciendo que él es el responsable. Su comentario fue: “Debí haber sido cristiano, pero era demasiado débil para el evangelio, tendré que dar cuentas a Dios en el Día del Juicio”.

El patético cuadro de Johnston no nos habla sólo del poder del diablo, sino de nuestra propia miseria. Todos somos débiles. Ninguno da la talla. Todos nos sentimos irremediablemente fascinados por la atracción de un mundo, que nos presenta sus atractivos como un espejismo, pero que nos deja hundidos, como a Johnston.

El Evangelio no es sin embargo para aquel que siente que puede vivir una buena vida, sino para todo aquel que confesando su impotencia, confía en el poder del Evangelio para salvarnos. Así que hay redención posible: ¡Cristo es capaz de librarnos de toda maldad!

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servido por daniel-jandula 2 comentarios

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Hiba todo bien hasta q lo jodiste con el fanatismo de jesus

lo dijo Nahuel · 11 Marzo 2009 | 02:00 AM

COJUDO

lo dijo JULIO · 14 Marzo 2009 | 05:39 PM





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Daniel Jándula Martín

España

Sobre mi: Una noche de verano, mi madre me despertó, a eso de las once y media de la noche. Yo tendría siete años. Recuerdo perfectamente mi incierto y zigzagueante paseo hasta la pequeña sala de estar. Mi padre roncaba en una esquina. Ella me iba diciendo que tenía que ver algo, que no debía perderme. En la tele de catorce pulgadas, un hombre despertaba a su vez a sus hijos, y les decía que fueran con él para ver algo. Ellos tampoco debían perderse esa experiencia. La película era Encuentros en la Tercera Fase, de Steven Spielberg, y su tesis principal era la siguiente: no estamos solos en este mundo. Fue una experiencia que nunca olvidaré, pues marcó mi afición al cine, y sobre todo, fue la primera piedra para mi conversión al cristianismo, y para mi aceptación de que Dios nunca dejará que me encuentre solo. Todo un encuentro. Siempre he pensado que muchos directores de cine, desde Scorsese a Wim Wenders, desde Ozu a Abel Ferrara, pasando por Kieslowski, Werner Herzog, Paul Schrader o Bergman, entre otros cientos, han sabido imprimir a su obra un punto de vista espiritual (y en algunos casos hasta religioso) de la vida, dando un sentido mucho más amplio a este arte, yendo más allá de los 24 fotogramas por segundo. La pretensión de este blog es, desde la humildad de un simple aficionado, hablar de eso: de cine y fe. De las certezas impregnadas en historias que remueven nuestras conciencias, y buscar una aplicación para nuestro crecimiento espiritual. Apartando las críticas inaccesibles y las referencias inútiles para mirarnos el ombligo, queremos aprender de las películas en aspectos que normalmente se suelen despreciar, pues se cree a menudo que lo espiritual no es intelectual, y al revés... lo cual es una gran estupidez. Que tú, lector, creyente o no, disfrutes de estos contenidos... pues tu vida vale más de lo que piensas...

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