Un tono azul para otra versión del cartel, en el que podemos apreciar la fecha de estreno en EEUU: casi seis meses antes que aquí. El caso de Lutero (Eric Till, 2004), de la misma distribuidora, fue aún más lejos: dos años de retraso. Y es que todo cine con un contexto marcadamente religioso no está demasiado bien visto por aquí, independientemente de la calidad indiscutible de estas dos películas











