Una imagen más característica del Sam Raimi que conocíamos por películas como El ejército de las tinieblas, o Darkman. Es decir, un cine trepidante y fantástico, cargado al mismo tiempo de dilemas morales... y no el concepto de espectáculo sin sentido... aunque reconozcamos que algo de esto último también existe.
Aprovecho para recomendar una interesante reflexión al respecto. Pincha aquí para escucharla.











