Comentando con un amigo las experiencias de trabajar para el público, me dí cuenta que en todos lados pasa lo mismo. Y no me refiero a esos chillidos o malas palabras que suelen salir de la boca de esos clientes por un supuesto "mal servicio" por parte nuestro.
Empezaré por el caso de mi amigo. El trabaja en el Mcdonalds. Uno de los problemas mas frecuentes que tiene la gente es el problema de los sobres de ketchup. Primero uno intenta abrir el sobrecito con la mano, cuando ve que no consigue abrirlo recurre al uso de la boca. Cuando ya ha conseguido que tenga uno toda la boca de plastico sin éxito alguno ya recurre en la ayuda de los acompañantes al restaurante. Cuando ninguno ha conseguido abrirlo sin éxito y como única solución tiene el trabajador del restaurante. No es que la persona que trabaja le importe abrir sobrecitos de ketchup, puesto que tiene gran soltura en ello. El problema está cuando a uno le dan sobrecitos llenos de babas por todos lados.
Me di cuenta que eso mismo me pasaba a mi en mi trabajo, pero con peores consecuencias. Tenemos la tendencia a sujetar todo con la boca, sobre todo cuando uno tiene las manos ocupadas con palomitas, bebidas, perritos, nachos... El público pone la entradita de cine en la boca. En ese momento se encuentra con la persona que corta las entradas. En estos casos se desarrolla la capacidad de cortar las entradas tocando la menor superficie posible de la entrada.
Yo ya soporto que me chillen a la cara, me llamen incompetente o lo que sea menos que me den entradas un tanto asquerosas, que en muchos casos tengo que coger directamente de las bocas de los espectadores

