La premisa de este film resulta bastante naive en tiempos de guerra medio oriental y racismo anti mejicano.
Un matrimonio rubio estadounidense se va de turista por Marruecos para estar a solas tras la muerte de su bebé. Por tal dejan en casa a sus otros dos hijos pre-adolescentes bajo el cuido de una mucama mejicana. ¿Por qué escojen la región islámica de Marruecos en vez de un lugar menos amenazante como Buenos Aires o el Caribe? Nunca lo sabemos.
A la sazón la mucama mejicana cruza la frontera de Estados Unidos hacia Méjico sabiéndose indocumentada y para colmo se lleva consigo a los niños bajo su cuido sin el permiso de los padres. No hay que ser muy brillantes para saber que estos dos decisiones son unas absurdas tonterías de consabidas consecuencias.
Por otro lado, la narrativa no lineal de la historia es envolvente. El cuento va para atrás y adelante de manera reveladora. Las subtramas de los pastores marroquíes que cometen el fatídico crimen que activa el relato y la tragedia de la familia japonesa que provee el arma catalítica, formulan el contrapunto necesario para hacer fumable la cinta. La manipulación narrativa le dan sustancia a la pieza y le dan un Cannes por dirección al director.
Las actuaciones son excelentes. Brad Pitt, con un exceso de arrugas alrededor de sus ojos dibuja virtuosamente al americano humillado por las circustancias y opaca los talentos histriónicos de Cate Blanchet, quien queda limitada a interpretar el sufrimiento de una herida mortal. La mucama mejicana, Adriana Barraza, es la mejor actuación del reparto. La adolescente japonesa le da profundidad a la pieza con una visión de humanidad sin precedentes y el niño que interpreta al tirador marroquí logra una credibilidad punzante de gran sensibilidad.
Desde el punto de vista ideológico, Babel expone a una familia "wasp" estadounidense a vivir las vicisitudes habituales de inmigrantes mejicanos indocumentados y pastores islámicos en dos desiertos inhóspitos. Es un paseo esterotipado por las desgracias de la pobreza y el prejuicio social cuya consecuencias trágicas resultan deprimentes y para nada transformadoras. La unica dignidad la representan los estereotipos del poder económico que son rescatados en helicóptero y viven en rascacielos japoneses.
Pese a las mejores intenciones de reflejar la realidad contemporánea, el film cae en una visión cerrada y triste de un espejo de angustias que deja a la audiencia en un limbo sin consecuencia.

