¿Quién no ha soñado alguna vez con poder entenderse con todo el mundo sin necesidad de aprender una amplia variedad de idiomas? Las referencias a la historia de la Torre de Babel nos asaltan con su mítica historia sobre una época en que todos los humanos hablaban una única lengua universal.
Pues a fines del siglo XIX un oftalmólogo de apellido Zamenhorf presentó su libro ‘Linguo internacia’, dedicado a la difusión de un idioma construido y planificado por él para ser aprendido como una segunda lengua que sirviera para la comunicación entre personas que hablaran distintos idiomas. El Esperanto significa literalmente ‘El que tiene esperanza’ y se le dio también el rango de seudónimo para el libro que el médico publicó.
Este lenguaje artificial fue creado precisamente para ser utilizado como un idioma universal que todos hablaran como segunda lengua. Para ello incluía en su vocabulario palabras de origen latino así como de distintos idiomas que se consideraran ‘popularmente conocidas’.
Se trató de concentrar en este idioma los aspectos más simples de las lenguas, como partir de una cantidad mínima de palabras que a la vez permitiera fácilmente la creación de otras, así como la simpleza en la formación de estas y el uso de un alfabeto sonoro, es decir que cada sonido correspondiera a una letra.
Su difusión fue al principio recibida con curiosidad, apertura e interés pero la llegada de las guerras en el siglo XX detuvo su expansión. Sin embargo su uso no cesó del todo y se desarrolló en lugares tan alejados como China o Europa.
Actualmente el número de hablantes duplica el millón y con el nuevo siglo(y la apertura de la internet) la difusión de esta lengua así como el interés por ella ha ido en aumento.
A pesar de no ser una lengua oficial su enseñanza es impartida en distintos países con un carácter experimental, pero en la práctica aprenderlo es más una iniciativa personal. Incluso se dice que este idioma se puede aprender en muchísimo menos tiempo que otros.
Las aspiraciones para los hablantes de esta lengua siguen siendo las mismas que su creador. Se espera que este idioma puede ser utilizado para facilitar las relaciones de hablantes de distintas lenguas sin que se reemplacen estas. Es decir tomar al esperanto como una lengua universal que sea aprendido por todos en lugar de que cada quien aprenda las lenguas de cada cultura o país.
Por otro lado las comunidades en el ciberespacio se dedican también a fomentar su difusión y es fácil tener acceso a manuales y hasta clases virtuales de este particular idioma.
Aún así, la idea de crear un lenguaje que facilite la comunicación entre todas las personas del mundo tendría que implicar cierto grado de inmovilidad, es decir que su variación sea poca o nula para que personas de distintas edades o hasta épocas, puedan entenderse de la misma manera.
Un ejemplo claro sería confrontar el español del siglo XV y el del Siglo XX, sería difícil para un hablante español del siglo XX entender un texto del XV y viceversa e incluso a nivel hablado el entenderse sería una tarea poco fácil. Por eso se debe recordar siempre que la lengua es un reflejo del hombre y como tal está en permanente cambio y evolución y por tanto vale preguntarse si el esperanto podrá mantenerse intacto a través de los tiempos o también terminará por modificarse.

