Ayer se dieron a conocer nuevamente las fotos de Cecilia Bolocco desnuda. Claro, el que no ha visto la televisión puede pensar que esto es un periódico de ayer, pero espere un segundo, son fotos de Cecilia Bolocco desnuda pero con otro hombre, distinto al italiano Luciano Marocchino. Esta vez, la presentadora de televisión y ex Miss Mundo chilena, fue fotografiada en compañía de un hombrecito pequeño, se trataba de su hijo, Máximo Saúl, producto de su relación con el otrora presidente argentino Carlos Ménem. En efecto, los paparazzis lograron nuevamente burlar la seguridad de la residencia de la Bolocco y la fotografiaron, curiosamente desde el mismo ángulo desde donde se le tomaron las escandalosas fotos el año pasado cuando parecía que le era infiel a Ménem. Luego se supo que ya la pareja andaba mal desde hacía tiempo y ella había decidido tomar la iniciativa para la separación. Sin duda, estos temas de pareja los resuelve cada uno, a su manera, y en su propio idioma. La prensa puede especular abiertamente y esta en su derecho, pero a lo que creo que no hay derecho es a interrumpir de ese modo la vida privada de las personas, máxime en el caso de Bolocco que siempre se ha mostrado educada y solícita con la prensa pese al constante acoso de que es víctima.
Quizá la chilena no sea tan acosada como la Britney Spears, pero de todas maneras cae en situaciones que son incómodas por decirlo menos, y no me estoy refiriendo al caso de su último desnudo, sino a aquella ocasión en que los periodistas la acosaron vilmente durante una ceremonia religiosa en la que su hijo participaba. Ella, con todo el respeto y educación del mundo, en un castellano que no daba lugar a dudas, les pidió que por favor respetasen el momento que compartía con su hijo. Por supuesto, los periodista se zurraron en el pedido y apenas respetaron por tres segundos luego de lo cual su ímpetu pudo más. Finalmente tuvo que intervenir la seguridad del evento y cubrir la salida de la Bolocco. Quizá ella misma haya firmado su propia sentencia en aquella noche de gala en la que se presentó con un vestido que puso de cabeza a toda la prensa y a todos los hombres de buen gusto. Las mujeres tampoco fueron ajenas a los comentarios, pues es innegable la belleza de esta chilena que, a sus más de cuarenta años, posee una figura bastante envidiable, un físico esmirriado y proporcionado que ha sabido llevar en estos años. El vestido que llevaba en aquella ocasión era un enterizo, pero con un sin número de aberturas por todo el cuerpo y un muy profundo escote, sin mencionar las transparencias que estaban presentes en las partes en las que había ropa. Pronto, el modelo fue copiado por los diseñadores alrededor del mundo y la fama de la Boloco se disparó aun más que cuando contrajo nupcias con Ménem, mayor que ella por más de 35 años.
En esta ocasión, la Bolocco aparece en los exteriores de su residencia, luciendo únicamente la parte baja de su ropa de baño, al parecer se encuentra tomando sol, acompañada de un afortunado libro y de un cigarrillo. En esos momentos se acercó su hijo pequeño y solicitó su atención, cuando se incorpora de su cómoda silla reclinable, es que los paparazzis aprovechan el momento para tomar las fotografías, al parecer más de media docena que serán publicadas en la revista Caras de edición argentina. Por supuesto, se atienen a las consecuencias en un juicio, sopesando las ventas que esperan tener por el tiraje de este ejemplar. En todo caso, la Bolocco no se cuida mucho y parece que la seguridad de su residencia no es muy cerrada, puesto que, repetimos, las fotos fueron tomadas desde el mismo ángulo donde fue pillada el año pasado, casi en idéntica posición. Claro que uno puede pensar que es la privacidad del hogar y eso, pero lo cierto es que debemos partir de la premisa de que ella es una figura pública y por tanto ese derecho nunca lo van a respetar, al menos los periodistas que con una sola de estas fotos, ya tienen para comer todo un año.

