Muchos creen que hablar el idioma inglés es fácil y es el lenguaje que menor complicación concita en su aprendizaje. Quizá lleven algo de razón, sobre todo si se establecen comparaciones y analogías con la gramática que contiene el idioma alemán por ejemplo, o la forma de escritura del lenguaje árabe y ni qué decir de la simbología que ofrece el idioma árabe. Pero para algunas personas, aprender a hablar inglés se les hace tan difícil como ponerse a dieta por espacio de un año. En efecto, parece ser que el aprendizaje del idioma inglés, como todo aprendizaje en buena cuenta, está condicionado por el grado de cultura y educación que presente el alumno en cuestión, lo cual a su vez está influenciado directamente por la calidad nutricional de sus primeros años de vida. Así lo sugieren muchos estudios realizados en el campo de la pedagogía y el aprendizaje de idiomas no se salva y podemos decir que presenta un mayor grado de dificultad, pues se trata de abstraerse del contexto de uso común de la lengua materna.
Quisiera compartir un caso con ustedes. Es acerca de una persona con la que guardo un vínculo comercial y que justamente presenta todas estas variables en su personalidad. Me refiero a mi casero Manuel. El popular “Mañuco”, es mi proveedor de discos desde hace ya casi diez años. No me refiero a los discos compactos que inundan el mercado y que corren el riesgo de desaparecer a manos de los formatos comprimidos. Hablo de los viejos discos de vinilo, esos que siempre encontrarán personas como yo que le rindan culto a través de las edades y que se afanen en su colección. En efecto, tengo este hobby desde que tenía poco más de diez años de edad, alentado por un tío que comparte la casa conmigo. Mi tío, es un gran coleccionista, especializado en los géneros Jazz, Soul, Rock y Blues y también tiene a Manuel como su casero. “Mañuco” siempre nos consigue discos pero a veces es un problema comunicarse con él. Cuando recibimos su llamada, ya sabemos que ha caído buen material pero debemos bregar por saber de qué se trata. En efecto, por el hilo telefónico, se hace aún más titánica la tarea de traducir al buen inglés lo que Manuel trata de expresar en su propio idiolecto. Por ejemplo, en una ocasión, Manuel llamó a nuestra casa y nos dijo que había conseguido un buen lote de discos de 45 revoluciones por minuto, o formato single. Cuando le preguntamos de qué grupos se trataba, “Mañuco” nos respondió que al ojo había visto que habían varios grupos foráneos, mencionó varios nombres, algunos se pudieron deducir rápidamente como Charles Aznavour o los italianos Albatros pero un nombre me confundió sobre manera. Manuel dijo literalmente “tetasadai”. No entendí en ese momento y mi tío, más experimentado, tampoco. Fue así que nos apersonamos hasta su casa y comprobamos que el bendito disco pertenecía al grupo The Tasaday, al parecer un grupo francés que practicaba un rock subterráneo. Como rareza, fue un excelente hallazgo y con entusiasmos, comprobamos que Manuel, tenía un costal lleno de estos discos de 45 revoluciones en estado virginal. Ningún otro coleccionista lo había revisado todavía y eso representaba mayores posibilidades de hacer buenos hallazgos aquel día.
En efecto, encontramos muchos discos de gran factura, casi todos los singles que editó Deep Purple en los años 70’s se encontraban allí, lo mismo sucedía con Black Sabbath y los Rolling Stones. Además encontramos algunos grupos que se pudieran considerar perdidos en el tiempo como por ejemplo un grupo llamado Ace que se hizo famoso por un solo tema, titulado How Long del año 1974 y del cual Rod Stewart hiciera una buena versión en el año 1982. Al tiempo que íbamos revisando uno a uno los discos que Manuel había conseguido para nosotros, él nos iba comentando acerca de temas de música contándonos algunas anécdotas acerca del material discográfico de los grupos que había ido consiguiendo en todos estos años. Hizo especial hincapié en lo difícil que resultaba conseguir algunos grupos españoles que prácticamente han sido enterrados en las arenas del tiempo. No era el caso de Barrabás cuyos discos siguen apareciendo de cuando en cuando y en buen estado, pero por ejemplo, resultaba todo un hallazgo y una suerte de lotería, encontrar el disco del grupo Alacrán, que podemos decir es el antecesor directo anterior a la primera formación de los mencionados Barrabás. En efecto, el disco del año 1969 lleva el mismo título del grupo y con sólo seis temas, es una verdadera pieza de colección, apreciada por muchos coleccionistas. De igual forma lo es el grupo de rock ácido Tabaco, también muy difícil de conseguir. En cuanto a los discos en formato singles, nos contaba Manuel que uno de los más buscados es el del Grupo 15 del año 1972 con el cover de Sergio Mendes, Más que nada.
Pero lo más rico d aquella conversación era comprobar el contraste que existía entre el conocimiento de Manuel y la correcta pronunciación de los fonemas foráneos que este implicaba. Ambas cosas marchaban juntas y a la vez no. Podemos concluir que no fue culpa de Manuel, haber nacido dentro de un hogar humilde, con pocos recursos que no le permitieron tener acceso a una mejor educación y mucho menos a una adecuada nutrición. Sin embargo, poseía el don de la memoria fotográfica y además un buen y sensible gusto musical. Cuando estos elementos están presentes, qué importa la pronunciación, total, yo ya sabía que el “sul” era el Soul y que “Fletomac” era el fonema correspondiente a Fleetwood Mac y así, poco a poco, íbamos, entre los tres, construyendo un nuevo sistema de lenguaje.

