Login
Cerrar

aprender-idiomas

« SEIS ESPOSAS. CUATRO HISPANO HABLANTES Y DOS FORÁNEAS | Inicio | DISCOS PERDIDOS EN VARIOS IDIOMAS »

12 Diciembre 2007

LA UTILIDAD DEL IDIOMA ALEMÁN

¿Alguna vez les ha pasado que cuando están apurados todo les sale mal? Es increíble pero el destino parece confabularse para hacernos pasar un mal rato. Todo empieza cuando nos levantamos tarde, por alguna razón nuestro despertador no sonó a tiempo ese día y ahora tenemos el tiempo ajustado para llegar a nuestro trabajo. No nos queda más remedio que correr en todo lo que hacemos. Apenas uno se levanta de la cama, lo que puede pasar es que nos demos un topón con una de las patas de la misma. Si tenemos la mala suerte de estar sin zapatos en ese momento, el dolor es indescriptible, primero se siente como que el dedo afectado hubiese desparecido y luego el dolor empieza a llegar desde muy lejos pero inexorablemente sube su intensidad y no nos queda más que cojear. Otra cosa que puede pasar es que por entrar corriendo al baño, nos demos un resbalón de aquellos. Si el baño es chico nos sujetamos inmediatamente. Pasadas estas dos zonas de peligro, debemos tener cuidado con las escaleras, asegurarnos de habernos amarrado bien los zapatos y bajar a tomar el desayuno a toda prisa. El sabor de los componentes del desayuno casi ni se siente, hay que ingerirlo de un solo trago. Lo que enseguida sucede es que no encontramos las benditas llaves del auto, ahí si empezamos a sudar copiosamente y nos ponemos rojos al tiempo que maldecimos nuestra mala suerte en todos los idiomas. Generalmente uno de nuestros familiares localiza la llave por nosotros. Apenas y tenemos tiempo para calentar el auto mientras nos hacemos el nudo de la corbata y partimos rumbo a la oficina.

Hasta allí más o menos nos pasa a todos lo mismo. Sin embargo, en una ocasión me sucedió algo que terminó de fundir mi día. Me desperté tarde aquel día pero pude acortar mis tiempos y salí con cierto tiempo de mi casa. Quizá llegara sobre la hora a mi centro de labores o cinco minutos tarde como máximo. Si encontraba sitio en el parqueo había grandes posibilidades de llegar a tiempo a la oficina. El tráfico estuvo normal, hasta más fluido diría yo. Parece mentira pero a veces más tarde significa más temprano cuando de tráfico vehicular se trata. Quiero decir que si uno sale a determinada hora (aparentemente con retraso) encuentra una liberación del tráfico que normalmente encuentra cuando ale temprano. Llegué con cierta anticipación al tramo final de mi recorrido, el estacionamiento aparecía a tiro de puerta pero decidí estacionarme fuera no se por qué. El hecho es que justamente cuando trataba de entrar en un espacio, un auto compacto trató de ganarme el vivo pero con un pésimo calculo. Al final terminó abollándome el lado izquierdo de la defensa de mi auto. Lo único que me faltaba. Ahora si iba a llegar tarde aunque guardaba la esperanza de resolver rápido el asunto. Entre gente decente los asuntos se resuelven rápido aunque la maniobra que hizo el conductor no daba fe de ello. En fin, en segundos lo averiguaría.

Bajé a toda prisa de mi auto mientras el conductor del otro automóvil hacía lo mismo. Pude ver que era apenas un muchacho de no más de veinte años. Esto iba a ser difícil. Pero no imaginé cuánto. El joven era alto, muy delgado y pálido como una sábana, casi albino. Me habló en idioma alemán, eso me pareció pues las palabras eran cortas y enérgicas. Me sentí como un perro siendo entrenado. Se sorprendió cuando le hablé en idioma castellano. No nos estábamos entendiendo y decidí traducir todas mis frases al inglés, idioma que también domino. No sirvió de nada. El muchachito era alemán hasta las cejas. Me rendí y dejé todo en manos de las autoridades. Afortunadamente tuve la oportunidad de subir a mi oficina y marcar la tarjeta de ingreso luego de lo cual me excusé con mi jefe contándole lo sucedido. Las sorpresas no acabaron y la ayuda vino de donde menos me imaginé. Resultó que mi jefe había estudiado en una escuela en la que aprendió el idioma alemán como lenguaje alternativo. Bajé en su compañía y se encargó de una traducción bastante limpia. El “alemán” reconoció su falta y el problema se resolvió pero yo seguía sudando.

servido por Lisette sin comentarios

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario





« SEIS ESPOSAS. CUATRO HISPANO HABLANTES Y DOS FORÁNEAS | Inicio | DISCOS PERDIDOS EN VARIOS IDIOMAS »


Lisette Prima

España

Categorías

Ícono de sindicación suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?