Login
Cerrar

aprender-idiomas

« DE IDIOMAS, FRECUENCIAS, ESTRUCTURAS & DEMÁS COSAS EXTRAÑAS | Inicio | EL CORRUPTO LENGUAJE DE LA DROGA MANCHA LA HISTORIA DEL FÚTBOL »

4 Diciembre 2007

REENCUENTRO DE EX ALUMNOS

Muchas veces nos encontramos en la calle con amigos que no veíamos hacía mucho tiempo, la alegría nos invade y al principio la duda nos asalta. ¿Será o no será? Han pasado tantos años que bien podríamos equivocarnos pero igual nos aventuramos a una sonrisa espontánea y en la mayoría de los casos acertamos. Pero si de encuentros casuales se trata, lo mejor sin duda son los reencuentros durante los almuerzos de ex alumnos de la escuela. También hay almuerzos que se organizan en la universidad a la que uno perteneció, pero no hay nada como el reencuentro con los viejos a amigos de la escuela. Ensayando una explicación de porque preferimos estos reencuentros, he llegado a la conclusión de que es por una sencilla razón. Durante la época universitaria fueron pocos los años que pasamos juntos y además había mucha velocidad de intercambio en lo que a alumnado respecta, incluyendo gente que habla otros idiomas. Por otra parte ya los años mágicos habían pasado y ahora éramos jóvenes con otras perspectivas de vida. En la época de escuela es harto distinta la situación. Prácticamente crecimos en comunión con nuestros compañeros, nuestras alegrías, nuestras penas y nuestros sueños, queramos o no, están profundamente entrelazados con los de ellos y esto crea una carga nostálgica tremenda. Los más afortunados se dan cuenta de esto en los últimos años de escuela, pero los que recién se dan cuenta mucho tiempo después, añoran denodadamente el retorno de aquellos años maravillosos.

Este año tuve la oportunidad de asistir a mi primer reencuentro de ex alumnos de escuela luego de quince años de haber egresado de la misma. Había estado esperando ese momento por mucho tiempo y si no asistí antes no fue por intransigencia o desidia sino simplemente porque no sentí que fuera el momento. Sabía que ese momento iba a caer por su propio peso y este año sentí el llamado. La cita estaba programada para las tres de la tarde de un día sábado del mes de Agosto, mes de aniversario de mi otrora escuela. Dejé todo listo para estar libre en esa fecha y llegado el fin de semana me arreglé de la mejor manera para asistir a dicha reunión. El sábado, un radiante sol acompañaba mis ilusiones, volvería a pisar el mismo suelo que hacía quince años había compartido con mis compañeros, éramos tantos alumnos, poco menos de 150, que algunos nombres se me iban pero la memoria visual no fallaría, estaba seguro. Durante todos estos años, había mantenido el contacto con tres o cuatro amigos de aquella época, por lo tanto mi mayor interés estaba cifrado en la gente que no veía hacía mucho. Sin embargo, a lo largo de estos años tuve noticias de algunos de ellos a través de terceros que los conocían también. Supe que un buen número de compañeros marcharon a países de idiomas distintos en busca de su futuro, algunos se fueron a lugares tan inverosímiles como Ucrania, otros están hablando japonés en estos momentos y otros cruzaron el Atlántico con escala en Estados Unidos.

La hora llegó. Aparqué mi auto cerca de la puerta principal de la escuela –ese era un sueño que cumplía- y bajé lentamente del auto, disfrutando cada instante de mis movimientos, el día estaba propicio, pude sentir los ochentas en cada centímetro cuadrado de mi piel, máxime que venía escuchando Danza Invisible e Iván en el estéreo del auto. Lentamente me dirigí hacia la puerta de ingreso donde estaba el mismo portero que había dejado al salir por esa puerta hacía quince años. El viejo Martín me reconoció y esbozó esa misma sonrisa con pocos dientes que tanto me divertía de niño. Eran las cuatro de la tarde aproximadamente y al ingresar al patio principal de mi escuela sentí un ventarrón nostálgico, casi nada había cambiado, los pabellones estaba pintados del mismo color pero retocados, lo nuevo era un buen lote de casilleros que no estaba allí cuando salí por última vez de la escuela. Se veían bien. Hacia el fondo de la escuela unos 200 metros más allá, logré distinguir a un grupo de gente que ya había empezado a disfrutar de la reunión y es que era el encentro de todas las promociones que habían egresado en años anteriores, ya era cosa de cada uno ubicar a sus compañeros de año.

Cuando llegué a los bordes del patio donde era el epicentro de las celebraciones, me salieron al paso dos de mis maestros más queridos, inmediatamente me reconocieron y me abrazaron invitándome a pasar, ni bien ingresé me abordaron seis personas, todos compañeros míos, igualmente nos abrazamos, parece que la gente del patio interior estaba ala expectativa de los que iban llegando para salirles al encuentro, que divertido era todo esto. En menos de un minuto estaba llorando de emoción, como un niño, como el día que crucé la puerta de salida por última vez hace ya tanto tiempo.

servido por Lisette sin comentarios

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario





« DE IDIOMAS, FRECUENCIAS, ESTRUCTURAS & DEMÁS COSAS EXTRAÑAS | Inicio | EL CORRUPTO LENGUAJE DE LA DROGA MANCHA LA HISTORIA DEL FÚTBOL »


Lisette Prima

España

Categorías

Ícono de sindicación suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?