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29 Agosto 2007

Aprender Nuestro Propio Idioma: una extraña aventura

Hagámonos una pregunta simple ¿para qué aprendemos un idioma nuevo? No es fácil responder: porque me lo exigen en la Universidad, porque me voy de viaje, porque hay libros que no se traducen a mi lengua madre, etc. Es interesante, por esto, notar que uno puede aprender un solo idioma de formas y con fines muy distintos.

Por un lado podemos ir a una Escuela de Lenguas para aprender a escribir correctamente el francés y manejar de forma adecuada sus reglas ortográficas y gramaticales. Por otro podemos aprender, por poner otro ejemplo, el inglés como una herramienta, como lo es el movernos en el ciberespacio o para leer artículos o revistas, esto es aprender el significado de muchas palabras sin necesidad de internalisar el significado de estas en su idioma original. Incluso tomando unas lección de AFI (alfabeto fonético internacional) somos capaces de aprender a pronunciar de una manera perfecta un idioma desconocido.

Finalmente, hay quienes aprenden un idioma ‘culturalmente’, es decir, aprenden el significado literal y las innumerables variantes de las palabras de una lengua en el contexto social en que se utiliza. Esta última forma de aprender un idioma es muy importante porque estamos hablando de aprender el idioma ‘vivo’, con esto quiero decir que si bien se habla, poniendo otro ejemplo, el Español como idioma, en diferentes países e incluso en distintas ciudades y pueblos de cada país, hay un uso particular de la lengua aprendida. En Colombia el pop-corn se llaman crispetas, en Chile cabritas, en Perú canchita e incluso para el doblaje neutro en Latinoamérica se escoge Palomitas de Maíz. De este modo podemos encontrar varias palabras y frases en perfecto español que no significan lo mismo en todos los países e incluso que utilizadas fuera de contexto pueden ser mal entendidas. En México la palabra ‘cachar’ significa ‘atrapar’ mientras que en Perú esta palabra tiene una connotación grosera.

Es por esto aunque hayamos nacido como hablantes de una lengua nunca debemos considerar que por ello esta lengua es la misma en todas partes. Uno nunca deja de aprender un idioma, aún cuando es nuestra lengua natural. Siempre debemos estar atentos a que el idioma cambia, ya no solo de país en país sino también entre estratos sociales. Esto último no quiere decir que un tipo de lenguaje sea mejor que el otro, sino simplemente son modos de comunicarse entre personas. Un caso particular muy interesante es el empleo de la palabra ‘Doctor’ en las áreas de trabajo jurídicas del Perú. ‘Doctor’ es un término que se utiliza para indicar respeto y señalar la autoridad de algún Jefe sin que esta sea un médico o tenga un Doctorado.

Aprender otro idioma es siempre importante pero debemos tener en cuenta para esto que uno nunca termina de aprender ni su propio idioma, por eso debemos estar siempre atentos, más que preocupados con una actitud curiosa dispuesta a notar esos pequeños cambios que se producen dentro de nuestra propia lengua por ejemplo cuando estamos en casa hablando con nuestra familia, cuando estamos con amigos o incluso el lenguaje que utilizamos en la calle, con personas extrañas y en las tiendas. El lenguaje tiene propiedades ocultas de las que no somos concientes todo el tiempo, prestando más atención nos daremos cuenta que cada individuo posee una forma muy particular de usar el lenguaje.

Para finalizar esta pequeña nota quiero comentar sobre una amiga mía que actualmente estudia en los Estados Unidos de Norteamérica. Ella siempre tuvo problemas para relacionarse con la gente en Perú, donde ella residía, y cuando se le ofreció la beca de estudios fuera del país se encontraba muy nerviosa pues pensaba que si ya se llevaba mal con la gente de su propio país encontraría mayores problemas en un medio con una lengua totalmente desconocida. Sin embargo a los pocos meses de irse tuvimos nuestra primera comunicación y me contó lo bien que le iba en la universidad donde hizo amistad con estudiantes de intercambio de distintas partes del mundo. Un hecho gracioso le hizo darse cuenta de la ironía que eso implicaba. Los primeros días que pasó en USA trataba de buscar otras personas que hablaran su misma lengua, por casualidad cuando pasó por una gasolinera encontró a una chica hispanohablante, se emocionó mucho y comenzó a hablarle, sin embargo la muchacha no pareció ni un ápice interesada en la conversación. Con esto mi amiga se dio cuenta que compartir una misma lengua no hace que dos personas se entiendan de un mismo modo, actualmente sale con un Hindú y se entienden de maravilla aún cuando ambos no manejan del todo bien el inglés.

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