Ya he entendido por qué mi madre, además de recomendarme que viera Scoop porque a ella le había encantado, me preguntó discretamente que quién era el chico protagonista. Porque mi madre será madre, pero no es tonta. Y desde mis años mozos, en los que compartíamos adoración por Robert Redford, siempre hemos tenido gustos bastante parecidos en lo que se refiere a considerar especialmente interesantes a algunos actores, güiris habitualmente.
Dejando a un lado el lucimiento personal de Hugh Jackman, la verdad es que pasé uno de los mejores ratos que he pasado en el cine desde hace tiempo. Me encantó Woody Allen, que está genial y se los come a todos. Me lo pasé pipa, me eché unas risas y salí de muy buen humor. ¿Qué más se le puede pedir a una película?


