Esto es un ejemplo claro de lo que no llega a la altura de mis 'películas idiotas': Serpientes en el avión. Que aquí se anuncia como si la Pataki fuera a convertirse en una especie de Indiana Jones femenina, indispensable en los planes de Samuel L. Jackson para salvar la vida de los cientos (se supone) de pasajeros que viajan con ellos, y no. Quien quiera ir a verla, pues que vaya, pero ni enseña cacha ni músculo ni na. Es una más. Pero como es mona, alguna cosilla dice.

A ver, que la peli da algún sustillo que otro da, pero eso es lo fácil. Aunque partiendo de que a mi eso de salir del cine de los nervios no me va demasiado (soy cobarde, lo admito), esta tenía pocas posibilidades desde el principio. Lo de que el suelo se llene de bichos reptantes asquerosos y NADIE (ni azafatas ni pasajeros ni nada: NADIE) se de cuenta, o lo de que las hormonas esas que las hace atacar a todos además las vuelvan listas (si alguna hubiera enganchado el pomo de una puerta con los piños y lo hubiera abierto no me habría extrañado nada), ya acabó con mi paciencia. Es una película demasiado estúpida, hasta para mi.


